sábado, 11 de octubre de 2014

Los Siete Pecados Mortales en la seguridad de los almacenes


Un elevado porcentaje de las empresas víctimas de ilícitos comparte un común denominador: han cometido uno o más de estos pecados mortales. Conózcalos para evitar sorpresas.

¿Es su empresa culpable de estos graves errores?.

1. ¿Confía en medidas de seguridad que son más cosméticas que efectivas?
Pregúnteles a la mayoría de los terceros proveedores de servicios logísticos cómo protegen su inventario y recibirá como respuesta habitual que cuentan con un sistema de alarma y un circuito cerrado de televisión.
La realidad, sin embargo, indica que la mayoría de los sistemas de alarma son fácilmente evitados por delincuentes profesionales. Los empleados deshonestos no enfrentan dificultades con ellos, porque es corriente que las alarmas se desactiven durante las horas operativas, que es cuando tienen lugar los hurtos internos
Por otra parte, el diseño de la mayoría de los sistemas de video suele ser inapropiado y se los emplea rara vez, por lo que ofrecen poco valor real, o ninguno.

2. ¿Facilita al personal de las áreas de carga y descarga trabajar en connivencia con los conductores de camiones?
Como desconocen cómo impedir eficazmente los hurtos internos, muchas empresas de distribución, sin advertirlo, crean condiciones convenientes para que los conductores deshonestos trabajen en asociación ilícita con embaladores, receptores, verificadores y cargadores. Cuando suceden estos hurtos, pueden desaparecer con rapidez pallets cargados de productos, sin que suene ninguna alarma o silbato de alerta.

3. ¿Controla con eficacia a sus verificadores?
Son demasiadas las empresas que incurren en el error de no responsabilizar a sus verificadores. Debido a esta falta de supervisión, algunos verificadores se vuelven negligentes o deshonestos con el correr del tiempo y es entonces que se producen los hurtos.

4. ¿Aparta de su empresa a los adictos y distribuidores de drogas prohibidas?
Casi el 90% de los empleados consumidores de drogas prohibidas transan o hurtan para solventar su adicción. Como muchos directivos de empresa han aprendido, una vez que una persona acusa un problema de drogadicción dentro de la organización, cabe esperar la comisión de hurtos, porque los empleados acostumbran vender lo hurtado para continuar con su adicción.

5. ¿Cuenta con un mecanismo adecuado para que los empleados interesados informen problemas de seguridad?
Muchas empresas continúan utilizando métodos de comunicación que no resultan eficaces para informar problemas sensibles en torno a la seguridad, como las políticas de puertas abiertas o los buzones de sugerencias. Como resultado de ello, los empleados que perciben amenazas a la seguridad permanecen callados.
La habilitación de una línea telefónica gratuita puede exponer hurtos, relaciones de connivencia, ilícitos, consumo de drogas prohibidas en el lugar de trabajo y otros problemas. Para que esta medida sea exitosa, sin embargo, la administración de la línea telefónica deberá ser mercerizada, para que los trabajadores puedan hablar con personas que no reconozcan sus voces.
Además, nunca debe solicitarse a los denunciantes que se identifiquen. Ofrecer completo anonimato a los empleados aumenta la tasa de respuesta.

6. ¿Brinda a sus empleados clave capacitación en cuestiones de seguridad?
Es muy frecuente que los ilícitos ocurran porque los directivos y supervisores no están capacitados para reconocer las sutiles maniobras que conducen a la comisión de hurtos en un centro de distribución. Dicho de manera simple: si el personal clave no sabe exactamente qué observar, probablemente no vean lo que sucede cuando suceda.

7.  ¿Es su empresa demasiado reactiva?
Muchos terceros proveedores de servicios logísticos sufren la comisión de hurtos por haber hecho poco por impedirlos, y para cuando deciden tomar medidas al respecto, el daño ya se ha producido.
Existen reiterados ejemplos de que la adopción de un enfoque proactivo para la protección de los activos a través de un sistema de evaluación de medidas de seguridad y de auditorías no anunciadas no sólo es más eficiente, sino considerablemente menos costoso que reaccionar ante los hechos consumados.
Claves para obtener el mejor retorno de las inversiones en seguridad
- Confiar en controles cosméticos crea un falso sentido de seguridad, que suele preceder a la comisión de hurtos.
Este es el motivo por el que debe  encararse una evaluación crítica de los programas de protección de activos entre 3 a 5 años, a los fines de determinar si las medidas de seguridad se han vuelto anticuadas o ineficaces.
El hecho de no haber sufrido perjuicios importantes no significa que un programa de seguridad sea bueno, sino que, simplemente, se  ha tenido suerte. Pero, ¿qué sucederá cuando la suerte lo abandone?
- No invertir en tecnología de seguridad a menos que se sepa exactamente qué se está comprando y quiénes habrán de utilizarla.
Debe tenerse en cuenta que la inversión no siempre es el único costo directo. Si, por ejemplo, se adquiere un nuevo sistema de video digital, ¿ha decidido quién estará a cargo de monitorear las actividades en vivo y los antecedentes archivados?
Si no va a utilizarlo en forma regular, el nuevo sistema de video no impedirá ni detectará los hurtos, más allá de las características que ofrezca como ejemplo de tecnología de última generación.

- Realizar auditorías imprevistas para rectificar actitudes complacientes o negligentes.
La realidad indica que la protección de los activos tiende a descender posiciones en la lista de prioridades diarias de directivos y supervisores.
Un programa de prevención de siniestros de primer nivel es una mezcla diseñada estratégicamente de tecnología de punta con un estricto seguimiento de las Mejores Prácticas. La realización de auditorías periódicas del nivel de adhesión a ellas permitirá detectar vulnerabilidades antes de que se las pueda explotar, consolidará la toma de conciencia (en especial, si los resultados se vuelcan en las revisiones anuales de la performance) y garantizará que la inversión en seguridad no se desperdicie.


Barry Brandman.

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